Recomendaciones desde el Arte de la Palabra para tiempos de aislamiento en casa

Hola, soy Andrea Bruna y trabajo con la palabra oral y escrita*.

 

Comparto con ustedes una idea para pasar estos días de aislamiento en casa:

 

Como apoyo “en tiempos del COVID-19”, y particularmente para abordar la respiración como actividad preventiva y profiláctica (asintomática del virus, ojo!), recomiendo leer en voz alta (y los que sepan algún ejercicio del Arte de la Palabra, hacerlos también –en particular el hexámetro al atardecer-noche o para profundizar la respiración y la aliteración al amanecer-día- para el entusiasmo, con las debidas medidas de espacio, ya que son más vigorosos y  podrían emitir “gotitas”).

 

Leer en voz alta un párrafo aquí, otro allá…, del libro de turno, o la noticia del periódico, lo que quieran…

 

La consciencia al leer en voz alta no apunta a la respiración, sino a la palabra como fenómeno de espiración conformada (y en ejercicios de Arte de la Palabra, también al sonido lingüístico individual de la palabra, el fonema).

 

Hoy por hoy, la respiración la tenemos semi-conquistada en salud (en el sueño nocturno, en el que no estamos conscientes, nos acercamos a una respiración armoniosa en la relación corazón-pulmón/pulso-respiración, respectivamente)…, y por eso es la palabra aquello sobre lo cual ponemos consciencia; para seguir trabajando la respiración salutífera en vigilia.  De ahí que la respiración esté en la zona rítmica (donde se albergan el corazón y el pulmón), puente entre lo más consciente-por conquistar (pensamiento) y lo más insconsciente-conquistado (metabolismo).

 

En el proceso evolutivo humano, la respiración está semi-conquistada (el Yoga hizo un importante aporte hace miles de años), la palabra un poco menos, y el pensamiento lógico menos aún.  Dado que vivimos siempre en un equilibrio inestable (en el sentido “dinámico” de la palabra “inestable”) es que a cada tarea y particularmente a cada una de estas tres tareas, compete una ejercitación especial y diferenciada.

 

:::::::

 

Volviendo a la palabra y a lo práctico…

 

Una vez que tenemos un párrafo elegido -un flujo de palabras- para la lectura en voz alta, respiramos en la puntuación: comas, puntos-comas, puntos suspensivos, paréntesis, guiones, puntos seguidos y puntos aparte, etc.  Cada signo de se asociará a un tipo de respiración.

 

También hay respiración (espiración, para ser exacta) en la entonación, que es lo melódico dentro de la palabra.  Ahí está el “cantito” que no nos cuesta reconocer en otras variantes del castellano pero sí en la propia.  La entonación la respiramos y es fundamental trabajarla en la lectura o relato de un cuento, para contar con una siempre mayor y más libre gama.

 

Ante una “coma” subo la entonación, ante un punto-coma, la bajo.  Diferencio los “subires” y “bajares” en mí, …. o sea, cómo bajo en una puntuación o en otra (. : ;), cómo respiro un “laaargo ma-non-troppo, adaggio, pianissimo, in crescendo, forte, fortissimo, etc.”.  

 

Leer en voz alta no es fácil (e impresiona cómo cambia un párrafo después de trabajado), pero comenzar puede ser siempre bueno.

 

:::::::

 

Y después de ejercitar y mejorar la lectura en voz alta, bueno, siempre está la posibilidad de seguir….; podemos aprender a leer un cuento (ej. alguno de los originales no intervenidos de los Hermanos Grimm), y –por qué no- también aprenderlo de memoria.

 

Cariños,

 

Andrea.

 

* (Arte de la Palabra, Fonoaudiología, Pedagogía Curativa, Pedagogía de Emergencia, Lic. Lingüística).

RESERVE SU HORA

Fono +56 2 29748566  - +56 2 23353592

Av. Eliodoro Yañez 2483, Providencia, Santiago. Chile

  • Facebook Social Icon

© 2017 por Silvia Godoy Creado con Wix.com